Pekín, 27 de agosto de 2026 – China y Estados Unidos intentan encarrilar su relación antes de una de las cumbres más esperadas del año. El canciller chino, Wang Yi, se reunió este miércoles en Pekín con el embajador de Estados Unidos en China, David Perdue, para impulsar una agenda positiva y preparar la visita de Estado del presidente Xi Jinping a Washington.
Según el comunicado oficial del Ministerio de Exteriores chino difundido hoy jueves, Wang advirtió que las relaciones bilaterales “siguen enfrentándose a diversos riesgos y desafíos”, pero recalcó que mejorar y desarrollar los lazos “responde a los intereses fundamentales de ambos pueblos”.
El jefe de la diplomacia china pidió a ambas partes “aplicar el importante consenso alcanzado por los dos jefes de Estado, centrarse en la agenda positiva, gestionar adecuadamente las diferencias, eliminar las interferencias y superar los obstáculos para los intercambios de alto nivel”, según reportó la televisora estatal CCTV.
La reunión es parte directa de los preparativos para la visita de Xi Jinping a la Casa Blanca, prevista para el próximo 24 de septiembre. Será la primera vez que un mandatario chino pisa la Casa Blanca desde 2015, cuando Xi se reunió con Barack Obama, y será el primer encuentro de Xi con Donald Trump en suelo estadounidense.
Por su parte, el embajador Perdue calificó como un “gran éxito” la visita del presidente Trump a China el pasado mayo y aseguró que tanto Pekín como Washington están dispuestos a reforzar la comunicación, impulsar la cooperación y preparar la próxima etapa de intercambios. En un mensaje en su cuenta de X, Perdue confirmó que las conversaciones giraron en torno a los preparativos de la visita de Estado.
La cumbre de septiembre buscará abordar los frentes más espinosos que han marcado la relación en los últimos años: la guerra comercial y arancelaria, la competencia tecnológica por los semiconductores e inteligencia artificial, y la seguridad global.
Desde Pekín, Wang insistió en que ambas potencias deben promover que la relación avance en una dirección “estable, sana y sostenible”. En Washington, fuentes señalan que la administración apenas ha iniciado las reuniones de planificación interinstitucional, lo que deja poco tiempo para una visita que Pekín espera muy coreografiada.
Lo que se juega en septiembre es mucho más que protocolo: definir si las dos economías más grandes del mundo logran estabilizar una relación que sigue siendo la más importante y volátil del planeta.
