El principal aeropuerto de Moscú sufrió un colapso operativo tras registrarse la nevada más intensa en medio siglo, un fenómeno meteorológico que provocó retrasos masivos, cancelaciones de vuelos y miles de pasajeros varados. Las autoridades aeroportuarias confirmaron que las condiciones extremas superaron la capacidad habitual de respuesta, a pesar de los protocolos de invierno activados.
Desde las primeras horas del día, las pistas quedaron cubiertas por una espesa capa de nieve, lo que obligó a suspender despegues y aterrizajes por motivos de seguridad. Equipos de emergencia y limpieza trabajaron de manera continua para despejar las áreas críticas, pero la intensidad de la nevada dificultó las labores y ralentizó la normalización del tráfico aéreo.
Las aerolíneas informaron sobre largas demoras y reprogramaciones, mientras que muchos pasajeros pasaron horas dentro de las terminales a la espera de información. Algunos vuelos internacionales también se vieron afectados, generando un efecto dominó en otras conexiones dentro y fuera de Rusia.
El servicio meteorológico ruso advirtió que las condiciones invernales extremas podrían mantenerse durante varios días, con temperaturas bajo cero y nuevas precipitaciones de nieve. Ante este panorama, las autoridades recomendaron a los viajeros verificar el estado de sus vuelos antes de dirigirse al aeropuerto y considerar alternativas de transporte cuando sea posible.
Este episodio pone de relieve el impacto del clima extremo en las grandes infraestructuras de transporte y reabre el debate sobre la capacidad de adaptación ante eventos meteorológicos cada vez más intensos y frecuentes.



