Una nueva ola de incendios forestales ha golpeado con fuerza el centro y sur de Chile, dejando al menos 19 personas fallecidas y cientos de familias afectadas, según confirmaron este lunes las autoridades. Las llamas, avivadas por fuertes vientos y altas temperaturas, se propagaron rápidamente por zonas rurales y urbanas, dificultando las labores de control.
Las regiones más afectadas han sido Valparaíso, Biobío y La Araucanía, donde decenas de viviendas quedaron reducidas a cenizas. Equipos de emergencia, bomberos y brigadas forestales trabajan sin descanso para contener los focos activos, mientras helicópteros y aviones cisterna realizan descargas constantes de agua y retardantes.
El gobierno declaró estado de emergencia en varias comunas y ordenó evacuaciones preventivas para proteger a la población. “Estamos enfrentando una de las peores emergencias de los últimos años. Nuestra prioridad es salvar vidas y asistir a los damnificados”, señaló el ministro del Interior en una conferencia de prensa.
Hospitales de la zona han atendido a decenas de heridos por quemaduras e intoxicación por humo, y se habilitaron albergues temporales para quienes perdieron sus hogares. Además, se investiga si algunos de los incendios fueron provocados de manera intencional.
Las autoridades hicieron un llamado urgente a extremar las medidas de prevención y a no realizar quemas agrícolas, mientras el país sigue atento a la evolución de una tragedia que ya enluta a decenas de familias chilenas.



