Un ferry que transportaba a unas 350 personas naufragó en aguas de Filipinas, dejando al menos 18 muertos y decenas de heridos, según informaron las autoridades locales. El accidente ocurrió cuando la embarcación se dirigía entre dos islas del centro del país y fue sorprendida por fuertes vientos y oleaje intenso.
De acuerdo con los primeros reportes de la Guardia Costera filipina, el ferry comenzó a inclinarse peligrosamente tras enfrentar una tormenta repentina, lo que provocó pánico entre los pasajeros. Minutos después, la nave se hundió parcialmente, obligando a cientos de personas a lanzarse al mar con chalecos salvavidas o aferrarse a restos de la embarcación.
Equipos de rescate, incluidos barcos pesqueros de la zona y unidades militares, acudieron rápidamente al lugar para auxiliar a los sobrevivientes. Más de 300 personas han sido rescatadas con vida y trasladadas a hospitales y centros de atención, donde reciben tratamiento por hipotermia, heridas y crisis nerviosas.
Las autoridades confirmaron que al menos 18 personas perdieron la vida, aunque advirtieron que la cifra podría aumentar a medida que continúan las labores de búsqueda. Varias personas siguen desaparecidas, y buzos especializados rastrean la zona del naufragio en busca de posibles víctimas atrapadas.
El presidente de Filipinas expresó sus condolencias a las familias afectadas y ordenó una investigación exhaustiva para determinar las causas exactas del accidente. Entre las hipótesis preliminares se encuentran el mal tiempo, una posible sobrecarga de pasajeros y fallas mecánicas en la embarcación.
Filipinas, un país compuesto por más de 7,000 islas, depende en gran medida del transporte marítimo, y los accidentes de ferry no son poco frecuentes, especialmente durante la temporada de lluvias y tormentas. La tragedia ha reavivado el debate sobre la seguridad marítima y la necesidad de reforzar las regulaciones para proteger la vida de los pasajeros.



