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El presidente Abelardo de la Espriella anunció en la mañana del 2 de septiembre, desde el departamento del Guaviare, los resultados de la Operación Azarías, una ofensiva militar contra el Frente Carolina Ramírez, estructura subordinada a alias Iván Mordisco, jefe del Estado Mayor Central de las disidencias de las FARC. El anuncio no se hizo en una rueda de prensa tradicional. El mandatario difundió en sus redes sociales un video de siete minutos en el que aparece caminando entre los cadáveres de los abatidos, envueltos en sábanas blancas y dispuestos en fila sobre el suelo, frente a fusiles, munición y explosivos incautados.

«Le informo al país en este momento el balance que tenemos de esta exitosa Operación Azarías. 23 terroristas dados de baja, seis capturados, entre ellos, además de Tigre o Pintado, alias Víctor, tercer cabecilla de esta banda narcoterrorista», dijo De la Espriella vestido con uniforme verde oscuro de uso militar.

La Operación Azarías se ejecutó el 30 de agosto de 2026 en la vereda Lagos del Dorado, en zona rural del municipio de Miraflores, en el Guaviare. Según la información oficial, el objetivo era un campamento del Frente Carolina Ramírez, una de las estructuras más activas de las disidencias en el suroriente del país, con presencia en Guaviare, Putumayo y Caquetá. El Gobierno señala a esa estructura de ataques contra el Ejército y la Armada, extorsión, narcotráfico y reclutamiento forzado de menores.

El balance inicial entregado por el propio presidente en su cuenta de X hablaba de 20 muertos, cinco capturados y dos menores recuperados, para un total de 27 integrantes afectados. Horas después, el balance fue actualizado a 23 integrantes muertos, seis capturados y un menor de edad recuperado. Ese menor quedó bajo protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, como establece el protocolo para casos de reclutamiento.

Entre las bajas confirmadas está alias Tigre o Pintado, identificado como cabecilla de la Carolina Ramírez. Según el Gobierno, era uno de los hombres de confianza de Iván Mordisco en esa región y responsable de ordenar ataques contra la Fuerza Pública. Cuando el presidente lo menciona en el video, la cámara hace un paneo y enfoca directamente las bolsas blancas. «Ese miserable, que hoy hemos sacado de circulación, perpetró ataques contra hombres del Ejército y de la Armada Nacional», dice en la grabación.

Entre los capturados está alias Víctor, señalado como tercer cabecilla de la misma estructura. Los seis detenidos fueron trasladados a Bogotá para su judicialización. En la operación también se incautaron armas largas, proveedores, granadas, explosivos y material de comunicaciones que, según las Fuerzas Militares, servía para coordinar rutas del narcotráfico hacia el sur del país.

De la Espriella calificó la ofensiva como el golpe más contundente contra estructuras armadas ilegales en los últimos 12 años. «Es apenas el comienzo porque vamos por más», afirmó al cerrar el video. En sus tres primeras semanas como presidente, su administración ha ordenado tres grandes bombardeos contra distintos grupos armados, marcando un cambio de tono frente a la política de paz total del gobierno anterior.

Precisamente el tono de la comunicación es lo que ha generado la mayor polémica. En Colombia, con más de seis décadas de conflicto armado, no es habitual que un presidente exhiba los cuerpos de los abatidos y camine entre ellos. Medios internacionales como El País de España describieron la escena como «una estrategia visual inusual en un país con décadas de conflicto interno, pero en el que los presidentes no suelen caminar entre los cadáveres».

El video también incluye imágenes aéreas del bombardeo, con tomas térmicas y seguimiento de objetivos, muy similares a las que ha publicado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras sus operaciones contra lanchas de narcotráfico en el Caribe. Una semana antes, el Gobierno colombiano había difundido otro video con estética similar a la del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, mostrando a reclusos rapados y en fila siendo trasladados a cárceles de máxima seguridad.

Las reacciones políticas no se hicieron esperar. El exmandatario Gustavo Petro criticó duramente la puesta en escena y escribió en sus redes: «Hacer de la muerte un trofeo». El exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, también cuestionó al presidente por posar entre los cuerpos. Varios congresistas del Pacto Histórico y defensores de derechos humanos señalaron que, aun tratándose de terroristas, «siguen teniendo dignidad» y que la exhibición de cadáveres puede constituir una violación al derecho internacional humanitario.

Desde el oficialismo defendieron la decisión. Argumentan que el país necesitaba un mensaje de autoridad y que mostrar los resultados sin filtro es parte de la nueva política de seguridad. El ministro de Defensa acompañó al presidente en Guaviare durante la presentación y aseguró que la operación se desarrolló respetando los protocolos y que el rescate del menor demuestra el enfoque diferencial frente al reclutamiento.

El trasfondo de la operación es la escalada de violencia en Guaviare. Miraflores es uno de los municipios más afectados por la presencia de disidencias que controlan corredores de coca y minería ilegal. Organizaciones sociales de la región habían denunciado en las últimas semanas confinamientos y amenazas a comunidades campesinas e indígenas. La Fuerza Pública sostiene que la Carolina Ramírez estaba intentando expandir su control hacia San José del Guaviare.

Para analistas, la Operación Azarías busca enviar dos mensajes: uno a las disidencias de Iván Mordisco, que no han aceptado someterse a la justicia, y otro a la opinión pública, que reclama resultados en seguridad. La duda es si la estrategia

Por julio guzman

Fundador y CEO de MuyViralHoy.com | Creador de Contenido Digital

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