Lizbeth Hurtado-Bretón fue detenida y enfrenta acusaciones de tortura y abuso infantil agravado, señalada de haber agredido de manera brutal a su hija de apenas cuatro meses, a quien presuntamente quemó con agua hirviendo y sometió a distintos episodios de violencia física.
Según el reporte de la Oficina de Servicios para Niños y Familias, las autoridades fueron alertadas tras la hospitalización de la bebé a finales de septiembre, presentando graves quemaduras, fracturas, hemorragia cerebral y lesiones en diferentes fases de cicatrización.
El padre de la menor declaró a la policía que la mujer la maltrataba de manera constante porque deseaba haber tenido un hijo varón. Aseguró que esa misma conducta violenta no la ejercía contra sus otros hijos de mayor edad.
El hombre también relató que, en una ocasión, al regresar del trabajo, encontró a la niña con cinta adhesiva en la boca, justificado por la madre bajo el argumento de que “no dejaba de llorar”. Añadió que la había visto obligar a la bebé a ingerir alimento hasta atragantarla e incluso inmovilizarla atándole los brazos a la espalda.
En relación con las graves quemaduras en el rostro de la menor, Lizbeth Hurtado-Bretón declaró que había intentado “descongestionar” a su hija colocándola sobre una olla con agua en ebullición. Reconoció haber sentido el vapor en sus propias manos, pero aseguró que “no pensó en las consecuencias que tendría en la cara de la bebé”. Más tarde, al limpiarle el rostro con una servilleta, la piel se le desprendió.
El padre de la niña entregó a los investigadores fotografías y videos que evidencian a la pequeña con cinta adhesiva en la boca y siendo forzada a comer.
La mujer fue arrestada el martes y trasladada a la cárcel metropolitana del condado de Salt Lake, donde permanece acusada de tortura infantil y de dos cargos adicionales de abuso infantil agravado.



