En las últimas horas, una serie de placas informativas con estética de alerta se han vuelto virales en China. El mensaje que contienen ha generado debate en redes de todo el mundo: si la humanidad recibe una comunicación del espacio exterior, no debe contestar de inmediato.
La advertencia fue difundida por portales de noticias como el Hubei Daily y se expandió rápidamente en Weibo. Debido a su tono alarmista, muchos usuarios fuera de Asia la interpretaron como una noticia falsa o como el anuncio de un contacto inminente.
La base del mensaje, sin embargo, es real y no es una orden del gobierno chino.
Lo que estos medios están replicando es la actualización del protocolo internacional de contacto, elaborado por la Academia Internacional de Astronáutica a través de su comité SETI, el grupo encargado de la búsqueda de inteligencia extraterrestre.
Este documento funciona como el manual de instrucciones para la humanidad. El primero se redactó en 1989 y se actualizó en 2010, pero quedó desfasado con la llegada de las redes sociales, la inteligencia artificial y nuevas técnicas de búsqueda que ya no solo buscan señales de radio, sino también tecnofirmas como emisiones láser o rastros industriales en otros planetas.
Impulsado por el creciente interés en el fenómeno ovni y por el paso de visitantes interestelares como el objeto 3I/ATLAS, un grupo de trabajo comenzó en 2022 a redactar el nuevo borrador.
El texto establece tres principios fundamentales.
El primero es calma y verificación. Si un equipo cree haber detectado una señal, debe actuar con extremo cuidado y buscar la confirmación independiente de otros observatorios en distintos lugares del mundo antes de hacer cualquier anuncio público.
El segundo es transparencia. Una vez que el hallazgo sea considerado creíble, debe ser comunicado de forma completa y abierta, de manera simultánea, al público, a la comunidad científica y al Secretario General de las Naciones Unidas.
El tercero es el que se ha vuelto viral: no enviar una respuesta. El borrador establece que no se debe responder. No es una prohibición permanente, sino una pausa obligatoria. La decisión de si debemos contestar y qué decir no puede recaer en una sola persona, laboratorio o país, porque hablar en nombre de todo el planeta sin consenso previo podría exponer a la Tierra a riesgos impredecibles.
Esta idea es la misma que explora la novela El problema de los tres cuerpos, del escritor chino Liu Cixin.
Por esa razón, el protocolo designa a la Organización de las Naciones Unidas como el canal diplomático encargado de coordinar las consultas internacionales y de decidir colectivamente los pasos a seguir.
El comité espera votar el documento a finales de 2025 y presentarlo formalmente en 2026.
No se trata de que se haya detectado una señal ni de que exista una amenaza inminente, sino de una norma de seguridad planetaria: si algún día escuchamos algo desde allá afuera, no debemos responder sin antes ponernos de acuerdo como planeta.