Conseguir trabajo puede convertirse en un reto cada vez mayor a partir de cierta edad, según expertos en recursos humanos y estudios recientes sobre el mercado laboral, que advierten sobre una creciente brecha generacional en los procesos de contratación.
Especialistas señalan que, a partir de los 45 o 50 años, muchos candidatos comienzan a enfrentar mayores obstáculos, no por falta de experiencia, sino por prejuicios relacionados con la adaptación tecnológica, expectativas salariales y estereotipos sobre productividad.
Empresas de distintos sectores reconocen, de manera indirecta, que tienden a priorizar perfiles más jóvenes, bajo la percepción de que se adaptan más rápido a nuevas herramientas digitales y a entornos laborales cambiantes. Sin embargo, esto ha generado críticas por posibles prácticas de discriminación por edad.
Organizaciones laborales advierten que esta tendencia no solo afecta a los trabajadores, sino también a las propias compañías, que pierden talento valioso, conocimiento acumulado y liderazgo cuando descartan a profesionales con amplia trayectoria.
Ante este panorama, expertos recomiendan a los trabajadores mayores reforzar sus habilidades digitales, actualizar su formación y destacar su experiencia como un valor diferencial, mientras crece el debate sobre la necesidad de políticas más fuertes contra la discriminación por edad en el empleo.
Este fenómeno ha reavivado la discusión sobre cómo construir un mercado laboral más inclusivo, donde la edad no sea un obstáculo, sino una ventaja basada en experiencia y madurez profesional.



