El mundo del diseño y la arquitectura amaneció de luto este jueves tras confirmarse la muerte de Frank Gehry, uno de los creadores más influyentes y revolucionarios del último siglo. El arquitecto, conocido por su estilo audaz y su visión escultórica, falleció a los 96 años, dejando un legado que transformó ciudades y marcó generaciones.
Gehry alcanzó fama mundial gracias al Museo Guggenheim de Bilbao, una obra que no solo redefinió la arquitectura contemporánea, sino que impulsó la revitalización urbana de la ciudad vasca. Su estructura de titanio, formas curvas y apariencia de escultura monumental se convirtieron en un icono global y en un referente para proyectos culturales en todo el planeta.
A lo largo de su carrera, Gehry diseñó edificios que desafiaban normas tradicionales: la Casa Danzante en Praga, la Filarmónica Walt Disney en Los Ángeles, el Museo Biomuseo en Panamá y el Hotel Marqués de Riscal en España, entre muchos otros. Su estilo, a menudo descrito como deconstructivista, se caracterizó por volúmenes impredecibles, materiales poco convencionales y una estética que combinaba caos y poesía visual.
Figuras del arte, la arquitectura y la política han expresado su admiración y pesar. Diversos museos y universidades anunciaron homenajes en los próximos días, resaltando el impacto global del arquitecto.
Aunque Frank Gehry ya no está, su obra continuará inspirando a millones y su forma de entender el espacio seguirá viva en cada una de las ciudades que ayudó a reinventar.



