“Pasión de Gavilanes” se convirtió en una de esas telenovelas que conquistó al público internacional gracias a la trama romántica entre tres hermanos y tres hermanas. Como es común en este tipo de historias, sus relaciones atravesaron múltiples obstáculos antes de llegar al anhelado final feliz.
A veces, la realidad va más allá de la ficción, y muchos de los actores que en su momento fueron parte del día a día de miles de hogares, interpretando personajes entrañables, han tomado nuevos rumbos profesionales. Lejos del apego al pasado, han buscado salir adelante con esfuerzo y dedicación en campos completamente distintos.
Uno de los actores más reconocidos de esta exitosa producción colombiana, que incluso tuvo una segunda temporada, recientemente dio a conocer su experiencia personal: de protagonizar en la televisión a trabajar como repartidor y conductor en Estados Unidos.

El recordado Andrés Felipe Martínez, quien dio vida al temido y despiadado Malcom Ríos en la apasionante telenovela, vivió un giro radical en su vida. De estar bajo los reflectores y en los sets de grabación, pasó a cargar cajas y enfrentar momentos difíciles para poder estabilizar su situación económica. Tuvo que asumir trabajos físicos, como limpiar y levantar peso, tareas que nunca antes había realizado.
Martínez compartió su testimonio en el programa Lo Sé Todo Colombia, donde relató cómo fue ese proceso de adaptación y las razones que lo empujaron a dejar su país. El divorcio y la urgencia de brindar una mejor calidad de vida a sus hijos Pablo, Isabella y Gabriel lo llevaron a tomar la decisión. Hace tres años dio el salto, sabiendo que no sería sencillo.
Ver esta publicación en Instagram
Ver esta publicación en Instagram
A pesar de las dificultades, Andrés Felipe Martínez se muestra profundamente agradecido por su situación actual. “Recibir un cheque cada 15 días no tiene precio. Gracias a eso puedo enviar dinero a mis hijos y asegurar que tengan comida en la mesa, y eso vale más que cualquier otra cosa”, afirmó con sinceridad. Aún hoy, muchas personas lo reconocen, se acercan para pedirle fotografías y se sorprenden al verlo en una ocupación distinta.
Lejos de sentir vergüenza, el actor enfrenta con orgullo esta nueva etapa. “No me afecta el ego, porque estoy haciendo lo que se necesita para que mis hijos salgan adelante. Eso tiene mucho más valor que la fama o el reconocimiento”, expresó el intérprete, ahora con 63 años.



