El 11 de septiembre de 2001, el mundo presenció uno de los ataques terroristas más impactantes de la historia moderna. A las 8:46 de la mañana, un avión comercial secuestrado por terroristas del grupo Al Qaeda chocó contra la Torre Norte del World Trade Center en Nueva York. Apenas 17 minutos después, a las 9:03 a.m., otro avión impactó la Torre Sur, confirmando que no se trataba de un accidente, sino de un atentado coordinado.
Ambos edificios, símbolos del poder económico de Estados Unidos, colapsaron completamente en menos de dos horas, sepultando a miles de personas entre los escombros. En total, casi 3,000 personas perdieron la vida y más de 6,000 resultaron heridas, incluyendo bomberos, policías y civiles que intentaban rescatar a los atrapados.
Ese mismo día, otro avión fue estrellado contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa en Washington D.C., y un cuarto avión el vuelo 93 de United Airlines cayó en un campo de Pensilvania luego de que los pasajeros se rebelaran contra los secuestradores.
El ataque fue planeado por Osama bin Laden, líder de Al Qaeda, y llevó a Estados Unidos a declarar la “Guerra contra el Terrorismo”, iniciando la invasión de Afganistán en busca de los responsables.
Años después, el 11 de septiembre sigue siendo una fecha de profundo dolor y reflexión. En el lugar donde se levantaban las Torres Gemelas, hoy se encuentra el Memorial y Museo del 11-S, un espacio dedicado a honrar la memoria de las víctimas y recordar cómo aquel día cambió para siempre la historia del siglo XXI.



