Los Dodgers empiezan a cosechar los beneficios de contar con una de las rotaciones más sólidas de las Grandes Ligas.
Con el regreso de Yamamoto, Glasnow y Snell, el equipo ha elevado notablemente su nivel desde el montículo en las últimas dos semanas.
En sus cinco aperturas más recientes, los lanzadores abridores de los Dodgers han trabajado un total de 34.1 entradas, permitiendo solo cinco carreras en ese periodo.
Esto se traduce en una impresionante efectividad de 1.39, con 49 ponches acumulados en ese tramo. A pesar del rendimiento, uno de esos juegos se saldó con una derrota frente a los Orioles de Baltimore el pasado sábado.
El buen estado físico de sus abridores representa una excelente noticia tanto para el mánager Dave Roberts como para un bullpen que ha sido uno de los más exigidos de la liga este año.
Todo esto ocurre justo cuando faltan dos semanas para el inicio de la postemporada, y la rotación parece llegar en el mejor momento posible.
Mookie Betts continúa encendiendo los motores de la ofensiva de los Dodgers. Este miércoles fue clave al conectar un doble y un grand slam que impulsaron la producción del equipo.
En sus últimos 25 encuentros, Betts ha mostrado un rendimiento destacado con un promedio al bate de .337, sumando 33 imparables, 6 cuadrangulares, 21 remolcadas y 15 anotadas.
El torpedero angelino ha logrado dejar atrás tanto problemas físicos como un prolongado bajón ofensivo, justo a tiempo para liderar al equipo en la recta final hacia la postemporada.
Teoscar Hernández también tuvo una actuación notable, al sumar su tercer jonrón en apenas dos partidos consecutivos.
Los Dodgers tendrán jornada libre este jueves y viajarán el viernes a San Francisco, donde iniciarán una serie de tres juegos ante los Gigantes en el Oracle Park.



