Después de pasar más de una década recluido en la cárcel de Najayo, un hombre finalmente ha narrado la dura historia de su encierro y el dolor de haber estado 12 años sin ver a su familia. Según relató, fue arrestado en 2013 y durante todo ese tiempo no recibió visitas ni tuvo contacto con sus seres queridos, debido a problemas económicos y de distancia.
En su testimonio, compartido durante una jornada de reinserción social, expresó que su mayor deseo es reencontrarse con su madre y sus hijos, a quienes no ve desde antes de su detención. Las autoridades del centro indicaron que el hombre ha mostrado un comportamiento ejemplar, participando en programas de educación y trabajo dentro del penal.
Su caso ha conmovido a muchas personas, y varias organizaciones sociales se han comprometido a ayudarlo en su proceso de reintegración una vez obtenga su libertad condicional. Su historia refleja los retos y las esperanzas de miles de internos que buscan una segunda oportunidad para rehacer sus vidas.



