El tifón Kalmaegi ha dejado una estela de destrucción a su paso por Filipinas, causando al menos 52 muertes y dejando 13 personas desaparecidas, según informaron las autoridades locales este miércoles. Las fuertes lluvias y los vientos, que superaron los 150 kilómetros por hora, provocaron inundaciones masivas, deslizamientos de tierra y cortes de electricidad en varias provincias del norte del país.
Miles de familias se han visto obligadas a abandonar sus hogares y buscar refugio en centros de evacuación, mientras los equipos de rescate continúan trabajando contra reloj para encontrar a los desaparecidos y brindar asistencia a los afectados.
El gobierno filipino ha declarado el estado de emergencia en las zonas más golpeadas y ha desplegado tropas para apoyar las labores de rescate. La presidenta del país expresó su pesar por las víctimas y prometió ayuda inmediata a las comunidades devastadas.
Kalmaegi es uno de los tifones más fuertes que han azotado Filipinas en los últimos años, reavivando el temor a nuevas tormentas en medio de una temporada ciclónica especialmente activa en el Pacífico.



