El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, volvió a lanzar un ultimátum a los grupos criminales del país. Con la frase «Se acabó el tiempo de jugar a los congelados», reiteró que sus integrantes tienen la puerta abierta para someterse a la justicia. De lo contrario, advirtió, «tendrán que padecer la acción implacable de las fuerzas militares».
Una puerta abierta, con condiciones
El mensaje del mandatario mantiene la línea que ha seguido desde antes de asumir el cargo: sometimiento a la justicia o respuesta de la fuerza pública. La advertencia va dirigida a quienes integran organizaciones armadas ilegales y delictivas.
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Un discurso que se repite
La advertencia no es nueva. El 25 de junio, ya como presidente electo y tras recibir su credencial, De la Espriella dio a los grupos criminales un plazo de un mes para organizar su sometimiento al Estado.
Al posesionarse el 7 de agosto, en la base militar del Batallón Pichincha, en Cali, planteó dos opciones para las bandas criminales y los grupos «narcoterroristas»: someterse al imperio de la ley o enfrentar la respuesta del Estado y sus fuerzas de seguridad. Dijo además que la vía de las conversaciones de paz con los grupos armados estaba «completamente agotada».
De las palabras a las decisiones
Desde entonces, el Gobierno ha tomado medidas que acompañan ese discurso:
- Extradiciones: el 26 de agosto ordenó extraditar a Estados Unidos a cinco colombianos vinculados a organizaciones armadas y criminales.
- Fin de los diálogos: a finales de agosto terminó los procesos de negociación con tres grupos armados, heredados del gobierno anterior de Gustavo Petro. Según el Gobierno, no demostraron una voluntad real de desarme.
- Operaciones militares: el Gobierno informó de operaciones en las que murieron integrantes de disidencias de las FARC y del Clan del Golfo. Un medio colombiano reportó, citando cifras oficiales, 38 abatidos en tres bombardeos en Norte de Santander y Guaviare.
Qué dice el presidente de los resultados
En su alocución del 27 de septiembre, De la Espriella dijo «Esto apenas empieza» y defendió el trabajo de la Fuerza Pública. Afirmó que el secuestro bajó 79 % al comparar agosto de 2025 con agosto de 2026. Es una cifra que da el propio mandatario y que habrá que contrastar con datos independientes.
Reacciones y debate
La estrategia tiene críticos. Medios como La Silla Vacía señalan que el Gobierno ha convertido la lucha contra el crimen en un espectáculo para redes sociales, y el senador Iván Cepeda cuestionó otras medidas de seguridad anunciadas por el presidente. Sus seguidores defienden la mano dura como la respuesta que, según ellos, el país pedía en las urnas.
Por qué importa
Colombia pasa de la política de «paz total» del gobierno anterior a una de confrontación directa. Para las comunidades afectadas por el conflicto, el cambio puede traducirse en mayor presencia militar, pero también en más riesgo de violencia en las zonas donde operan estos grupos.
Situación actual
Las operaciones continúan y el Gobierno asegura que no habrá marcha atrás. Queda por ver si algún grupo acepta el sometimiento que ofrece el presidente o si se intensifican los combates.
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Fuente:
#Política | "Se acabó el tiempo de jugar a los congelados": con esta frase, el presidente Abelardo de la Espriella reiteró que los integrantes de grupos criminales tienen abierta la puerta para someterse a la justicia. De lo contrario, aseguró, "tendrán que padecer la acción implacable de las fuerzas militares”.
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— ÚltimaHoraCaracol (@UltimaHoraCR) October 10, 2026

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