Cuba enfrenta la furia de Melissa en medio del caos y el abandono total

Mientras el poderoso huracán Melissa se aproxima al oriente de Cuba con vientos devastadores y lluvias torrenciales, la población enfrenta una realidad aún más dura que la del propio fenómeno natural: la ausencia total de apoyo y garantías del Estado.

En Santiago de Cuba, cientos de familias han salido a las calles buscando alimentos y agua, desesperadas ante el colapso del sistema de distribución y la falta de electricidad. Testimonios locales revelan que los refugios están desbordados, sin comida ni condiciones mínimas, mientras las autoridades permanecen en silencio o simplemente repiten mensajes de control y propaganda.

“No tenemos luz, no hay comida, ni siquiera sabemos si alguien vendrá a ayudarnos. Estamos solos ante el huracán”, relató una residente del barrio Los Maceo, en declaraciones difundidas por redes sociales.

La llegada de Melissa solo ha expuesto aún más la profunda crisis estructural que atraviesa la isla: hospitales sin insumos, mercados vacíos, transporte paralizado y una creciente desesperanza entre los ciudadanos.

Expertos señalan que el país vive una emergencia múltiple —económica, sanitaria y social— que se ha intensificado en los últimos meses. La combinación de escasez, inflación y apagones prolongados ha dejado a millones en situación de vulnerabilidad extrema.

Mientras el régimen intenta proyectar una imagen de control, los cubanos saben que no pueden contar con su gobierno, y una vez más, la resiliencia del pueblo será su único escudo frente a la tormenta.

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