Cuba atraviesa nuevamente una grave crisis energética luego de que se registrara una desconexión que afectó el Sistema Electroenergético Nacional, dejando a gran parte del país sin servicio eléctrico. La situación fue confirmada por la Unión Eléctrica (UNE), entidad encargada de la generación y distribución de electricidad en la isla.
Horas antes del colapso, las autoridades ya habían advertido que el sistema enfrentaba una fuerte presión. Según las estimaciones, durante el horario de mayor consumo el déficit energético superaría los 1.900 megavatios, lo que provocaría que más del 60 % del territorio permaneciera sin electricidad.
Las proyecciones indicaban que la demanda máxima alcanzaría alrededor de 3.150 megavatios, mientras que la capacidad real de generación apenas llegaría a 1.220 megavatios, una diferencia que hacía inevitable los apagones generalizados.
Especialistas señalan que uno de los principales problemas es el deterioro de la infraestructura energética del país. Muchas de las plantas termoeléctricas tienen décadas de funcionamiento y presentan constantes averías o largos periodos de mantenimiento.
Actualmente, nueve de las dieciséis unidades termoeléctricas del sistema nacional se encuentran fuera de servicio, lo que reduce considerablemente la capacidad para abastecer de energía a la población.
Desde 2022, los cortes de electricidad se han vuelto cada vez más frecuentes en Cuba, afectando tanto la vida cotidiana de los ciudadanos como la actividad económica en distintas regiones del país. La crisis energética continúa siendo uno de los mayores desafíos para las autoridades en medio de un complejo panorama económico.



