Las Vegas, EE. UU. — El regreso de Conor McGregor al octágono terminó de la forma menos esperada. El excampeón irlandés sufrió una lesión en la rodilla durante los primeros segundos de su combate contra Max Holloway en el evento principal del UFC 329, obligando al árbitro a detener la pelea y otorgando la victoria por nocaut técnico al peleador hawaiano.
McGregor, quien disputaba su primera pelea en varios años, intentó sorprender a Holloway con un ataque explosivo al inicio del combate. Sin embargo, al aterrizar tras una patada, su rodilla derecha cedió, dejándolo sin posibilidad de continuar. El irlandés cayó al suelo visiblemente afectado mientras el equipo médico ingresaba al octágono para asistirlo.
Tras la revisión inicial, los primeros reportes apuntan a una posible lesión del ligamento cruzado anterior (ACL), aunque el diagnóstico definitivo dependerá de los estudios médicos que se le realicen en las próximas horas.
Para Max Holloway, el triunfo representa una de las victorias más importantes de su carrera. Aunque el desenlace no fue el que esperaba, el hawaiano mostró respeto por su rival y expresó su deseo de que McGregor tenga una pronta recuperación.
La pelea marcó el segundo enfrentamiento entre ambos. En 2013, McGregor había derrotado a Holloway por decisión unánime cuando ambos comenzaban su camino en la UFC. Trece años después, la revancha tuvo un desenlace completamente diferente.
El resultado también deja en el aire el futuro de Conor McGregor dentro de las artes marciales mixtas. A sus 38 años y tras una nueva lesión de gravedad, crecen las dudas sobre si el excampeón podrá regresar nuevamente a competir al más alto nivel.
Mientras tanto, Holloway consolida su posición como uno de los nombres más importantes de la organización y espera conocer quién será su próximo rival en busca de otra oportunidad por el campeonato.



