RÍO DE JANEIRO — Lo que debía ser un operativo de seguridad se transformó este martes en una de las jornadas más violentas de los últimos años en Brasil. Un megaoperativo policial realizado en las favelas de Alemão y Penha, al norte de Río de Janeiro, terminó con un saldo de al menos 64 personas fallecidas y 81 detenidas, según informaron medios locales y agencias internacionales.
Vecinos describen el escenario como una auténtica “zona de guerra”. Durante horas, se escucharon ráfagas de disparos, explosiones y sobrevuelos de helicópteros. Muchos residentes quedaron atrapados en sus viviendas sin poder salir, mientras las escuelas y comercios de la zona cerraban sus puertas ante la intensidad del fuego cruzado.
De acuerdo con la Policía Militar de Río de Janeiro, el operativo tenía como objetivo desmantelar redes del narcotráfico y detener a líderes criminales que controlaban amplios sectores de las favelas. Sin embargo, la operación se desbordó rápidamente en medio de enfrentamientos con grupos armados.
El gobierno estatal informó que varias armas de alto calibre y vehículos robados fueron confiscados. A pesar de eso, organizaciones sociales denunciaron el uso excesivo de la fuerza y reclamaron una investigación independiente sobre las muertes.
En redes sociales, las imágenes de las calles con vehículos incendiados y casas perforadas por balas se volvieron virales, generando indignación dentro y fuera del país.
Río de Janeiro vive así otra jornada marcada por la violencia urbana y la crisis de seguridad, un problema histórico que sigue sin solución en la “Ciudad Maravillosa”.



