La cifra de muertos en Estados Unidos por la potente tormenta invernal que azotó gran parte del país en los últimos días aumentó a 15, según informaron autoridades estatales y federales. El fenómeno, que combinó intensas nevadas, lluvias heladas, fuertes vientos y tornados aislados, ha provocado un escenario de emergencia en varias regiones.
Los estados más afectados incluyen Texas, Arkansas, Tennessee, Missouri, Kentucky e Illinois, donde se han reportado fallecimientos por la caída de árboles, accidentes de tránsito en carreteras cubiertas de hielo y el colapso de estructuras. En algunos casos, las víctimas fueron encontradas dentro de vehículos arrastrados por inundaciones repentinas.
Además de las pérdidas humanas, la tormenta dejó a más de 1.3 millones de hogares sin electricidad en su punto más crítico. Aunque las compañías eléctricas han logrado restablecer el servicio a una parte de los usuarios, cientos de miles de personas continúan sin luz ni calefacción en medio de temperaturas bajo cero.
El impacto en el transporte ha sido severo. Más de 3,000 vuelos fueron cancelados o retrasados en aeropuertos clave como Dallas-Fort Worth, Chicago O’Hare, Denver y Atlanta, generando caos entre miles de pasajeros. Varias autopistas interestatales permanecen cerradas por acumulación de nieve y hielo, mientras equipos de emergencia trabajan para despejar las vías.
El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que el sistema climático aún podría desplazarse hacia el noreste, afectando a estados como Ohio, Pensilvania, Nueva York y partes de Nueva Inglaterra con más nieve, hielo y ráfagas de viento peligrosas. Las autoridades pidieron a la población evitar viajes innecesarios y mantenerse informada a través de canales oficiales.
Gobernadores de varios estados declararon estado de emergencia, lo que permitió movilizar a la Guardia Nacional para apoyar en labores de rescate, distribución de suministros y asistencia a comunidades aisladas. Refugios temporales fueron habilitados para personas que perdieron sus hogares o quedaron sin calefacción.
Organizaciones como la Cruz Roja comenzaron a repartir mantas, alimentos y agua potable en las zonas más afectadas. “Nuestra prioridad es salvar vidas y asegurar que nadie quede desprotegido ante estas condiciones extremas”, señaló un portavoz de la agencia.
Expertos en clima señalaron que la creciente frecuencia e intensidad de este tipo de tormentas extremas representa un desafío cada vez mayor para la infraestructura del país y los sistemas de respuesta a emergencias. Mientras tanto, las labores de búsqueda, rescate y recuperación continúan, y las autoridades no descartan que el número de víctimas pueda aumentar en las próximas horas.



