Un grupo de delincuentes protagonizó este verano un inusual robo de licor en Estados Unidos, llevándose unas 12.000 botellas de whisky artesanal. El botín no solo está valorado en cerca de un millón de dólares, sino que además representa casi el 50 % del stock total de un exclusivo whisky de malta, fruto de más de diez años de esfuerzo por parte de sus creadores.
Sin embargo, las botellas jamás alcanzaron el lugar al que estaban destinadas. Fue una semana más tarde cuando se destapó lo que Jason Moore, director general de la destilería ubicada en Seattle, describió como un “elaborado y engañoso esquema de transporte”.
La Oficina del Sheriff del Condado de Skagit no respondió de forma inmediata a una llamada telefónica de The Associated Press.
Vender los artículos robados podría resultar complicado, explicó Mark Gillespie, conductor del podcast WhiskyCast, quien ha realizado más de 3,800 reseñas de distintos tipos de whisky.
“Quien haya cometido el robo tendrá serias dificultades para comercializar lo sustraído, ya que se trata de productos tan exclusivos que su desaparición es ampliamente conocida”, comentó Gillespie. “Este tipo de delitos a veces ocurren en Escocia, donde los ladrones se apoderan de camiones cargados de whisky, y muchas veces el cargamento termina en Rusia”.



