El ministro del Interior de Colombia, Armando Benedetti, declaró que en adelante el país dejará de adquirir armamento proveniente de Estados Unidos. Además, cuestionó la reciente medida del gobierno estadounidense de incluir a Colombia en su lista de naciones productoras de droga, señalando que dicha decisión “no guarda relación alguna con los esfuerzos reales contra el narcotráfico”.
Este pronunciamiento se produce un día después de que la administración de Donald Trump calificara como insuficientes los esfuerzos del gobierno colombiano para combatir el narcotráfico y retirara su reconocimiento como aliado en la lucha antidrogas, en un contexto de tensiones crecientes con el presidente Gustavo Petro.
En declaraciones a Blu Radio, el ministro del Interior, Armando Benedetti, anunció: “Desde este momento, Colombia no comprará más armamento a Estados Unidos”, aclarando que esta medida no afecta la cooperación militar ni la asistencia ya recibida.
Benedetti explicó que el país buscará nuevos aliados para la adquisición de armas, citando como ejemplo la compra reciente de aviones de combate a Suecia.
Días antes, el presidente Petro ya se había adelantado a la posible decisión de EE. UU. sobre la desertificación del país, señalando: “Al ejército le conviene más adquirir o fabricar sus armas con recursos propios, de lo contrario, no podrá actuar como una fuerza verdaderamente soberana”.
Mientras tanto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, intervino en la polémica, criticando duramente la gestión de Petro en la lucha contra el narcotráfico. “Ahora tienen un presidente que, además de actuar de manera errática, no ha sido un socio confiable en el combate contra los cárteles”, afirmó.
Según información de la agencia AFP, desde 1986 Estados Unidos realiza cada año una evaluación del compromiso y los resultados de cerca de veinte países involucrados en la producción o distribución de drogas, como parte de un programa que condiciona el acceso a recursos financieros. En el caso de Colombia, esta revisión se traduce en una asistencia anual cercana a los 380 millones de dólares.
La retirada del reconocimiento por parte de Washington representa un duro golpe para las fuerzas armadas colombianas, que dependen en gran medida del armamento y apoyo logístico proporcionado por Estados Unidos, su principal socio militar en la región.
Entre los años 2000 y 2018, el gobierno estadounidense destinó más de 10.000 millones de dólares a Colombia, según cifras del Congreso de EE. UU., en iniciativas enfocadas en seguridad, programas sociales y erradicación de cultivos ilícitos.



