El fiscal federal Clint Johnson informó que Adam Raymond Mason, quien asesinó a su hija de cinco años y posteriormente incendió su cadáver, ha sido condenado a prisión de por vida. “El sufrimiento que esta pequeña experimentó a manos de su propio padre es algo imposible de comprender”, declaró.
Adam Mason, de 34 años, fue sentenciado este lunes a cadena perpetua por un cargo de homicidio en segundo grado, luego de haberse declarado culpable con anterioridad. La condena fue dictada por el juez de distrito John D. Rusell.
“El acto cometido por Mason contra su hija de cinco años fue brutal y carente de humanidad. Le arrebató la posibilidad de vivir experiencias fundamentales, como asistir a su primer baile, estudiar una carrera o formar una familia”, lamentó el fiscal federal Clint Johnson.
En un comunicado, el Departamento de Justicia destacó el esfuerzo conjunto entre fiscales y agentes del orden, afirmando: “Este fallo refleja la seriedad del crimen y garantiza protección a la comunidad”.
El 26 de agosto de 2020, agentes del Sheriff del Condado de Creek acudieron a una residencia tras recibir una alerta sobre el bienestar de una menor de cinco años. Su madre había reportado que la niña, Adley Grace Mason, pasaría la noche con su padre, pero que no podía comunicarse con ella, lo cual generó gran preocupación.
Al llegar a la ubicación proporcionada, las autoridades se encontraron con una escena aterradora. Durante la búsqueda del padre y su hija, hallaron un cuerpo calcinado que coincidía con las características físicas de la pequeña de cinco años.
Los oficiales desplegaron un operativo inmediato que llevó al hallazgo de Adam Mason, quien se ocultaba en un bosque cercano. Al ser detenido, declaró que pensaba que su hija estaba “poseída por brujería”.
Según los documentos judiciales, Mason atacó a la menor golpeándola repetidas veces en la cabeza. Luego, la llevó a un arroyo donde colocó una llanta sobre su cuerpo, le prendió fuego y se dio a la fuga.
Doug Goodwater, agente especial del FBI en Oklahoma City, expresó: “El dolor que esta niña soportó a manos de su propio padre escapa a cualquier comprensión. La sentencia impuesta es más que merecida, aunque incluso eso parece insuficiente”.



