Las Fuerzas Armadas de EE.UU. ejecutaron ataques adicionales el martes contra Irán, lo que llevó a Teherán a contratacar con misiles y drones en Jordania, Bahréin y Kuwait, desafiando una advertencia directa del presidente Donald Trump de que Irán sería «atacado mucho más duro» si tomaba represalias.
La más reciente ronda de ataques recíprocos comenzó después de que ambos países intercambiaran ataques durante la noche del lunes por primera vez en más de un mes, en enfrentamientos que amenazan con reavivar el conflicto tras semanas de relativa calma militar.
Trump había advertido en Truth Social: «Volverán a ser atacados con mucha más dureza y a un nivel mucho más alto, pero no será el mayor ataque de todos; ese está esperando entre bastidores y, cuando termine, ¡quedará muy poco de la República Islámica de Irán!»
Irán, sin embargo, prometió una respuesta devastadora y lanzó misiles balísticos hacia Jordania y drones hacia Bahréin y Kuwait, afirmando que tenía como objetivo activos militares estadounidenses. Los Guardianes de la Revolución anunciaron también ataques contra bases en Emiratos Árabes Unidos y en Erbil, en la región autónoma del Kurdistán de Irak.
Qué fue atacado
Jordania indicó que interceptó 10 misiles procedentes de Irán, mientras que otros tres cayeron en zonas remotas. Kuwait y Bahréin dijeron que también activaron sistemas de defensa aérea que interceptaron drones. No se reportaron víctimas en esos países.
Los ataques estadounidenses, según el Comando Central CENTCOM, tuvieron como objetivo emplazamientos de defensa aérea, sistemas de radar, activos e instalaciones marítimas, capacidades para colocar minas y centros de comunicaciones vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Los ataques comenzaron al mediodía del martes y concluyeron más de seis horas después, en respuesta a intentos de ataque iraníes contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz y soldados estadounidenses.
En territorio iraní, los bombardeos alcanzaron múltiples lugares: la región central de Juzestán, las ciudades portuarias de Chabahar y Konarak, los alrededores de Bandar Abbas, la isla de Qeshm, el aeropuerto regional de Jiroft, una fábrica de harina de pescado y el condado de Asaluyeh, un importante centro gasífero.
Teherán denunció que la metralla de uno de los ataques impactó la celebración de una boda en la aldea costera de Kouhestak, en el condado de Sirik, en el sur del país, matando al menos a cuatro personas, entre ellas un niño de 4 años, y dejando 68 heridos, 19 de ellos niños menores de 10 años. CENTCOM negó haber atacado civiles.
Impacto energético y escalada
Desde los ataques del domingo, dos buques petroleros han sido alcanzados por proyectiles y la tensión disparó los futuros del petróleo por encima de los 94 dólares por barril. El crudo tocó máximos de seis semanas por temor a interrupciones en Oriente Medio.
El estrecho de Ormuz, que antes del conflicto transportaba alrededor de una quinta parte de la energía mundial, sigue siendo el centro de la disputa. Irán afirma tener derecho a controlarlo, mientras EE.UU. sostiene que es una vía navegable internacional. Washington asegura que Teherán intentaba colocar nuevas minas marinas.
El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, afirmó que «en dos años, el estrecho de Ormuz será como una masa de agua sin valor» porque los Estados árabes del Golfo construirán oleoductos que lo eviten, y aseguró que la nueva estrategia es asfixiar económicamente al régimen iraní hasta obligarlo a rendirse.
Analistas advierten que Irán podría ampliar sus ataques a otros Estados del Golfo, atacar infraestructura petrolera, plantas eléctricas y desalinizadoras, o intentar paralizar por completo las exportaciones a través de Ormuz. Su exjefe de la Guardia Revolucionaria amenazó con que no se exportará «ni una sola gota de petróleo» si la guerra económica continúa.