El rapero de Chicago inicia hoy su juicio federal por conspiración de asesinato por encargo. La fiscalía presenta 35 testigos y el uso de sus propias letras como evidencia. Enfrenta cadena perpetua.
LOS ÁNGELES, CALIFORNIA – La cuenta regresiva terminó. Este miércoles 20 de agosto de 2026, el rapero Durk Devontay Banks, conocido mundialmente como Lil Durk, se sienta en el banquillo de los acusados en una corte federal de Los Ángeles después de 665 días exactos tras las rejas. Lo que comenzó como una investigación de un tiroteo en 2022 se ha convertido en el caso criminal más mediático del hip-hop en la última década, un proceso que podría terminar con el artista de 33 años pasando el resto de su vida en prisión federal sin posibilidad de libertad condicional.
Lil Durk, fundador del influyente colectivo Only The Family (OTF) y una de las figuras más importantes del drill de Chicago, fue arrestado el 24 de octubre de 2024 en el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale-Hollywood, Florida, cuando intentaba abordar un vuelo privado. Desde entonces, permanece detenido sin derecho a fianza en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Los Ángeles, una de las cárceles federales más duras del país.
El caso es seguido minuto a minuto por la industria musical. No es solo un juicio contra un rapero; es el choque entre dos narrativas que han definido al hip-hop de Chicago: la lealtad a los caídos y el ciclo interminable de venganza.
EL ORIGEN: VENGANZA POR KING VON
Según la acusación formal de la Fiscalía del Distrito Central de California, los hechos se remontan al 19 de agosto de 2022. Lil Durk habría orquestado y financiado un plan para asesinar al rapero Tyquian Bowman, conocido como Quando Rondo, y a su primo Saviay’a “Lul Pab” Robinson.
El motivo, alega la fiscalía, fue venganza. En noviembre de 2020, el mejor amigo y protegido de Durk, el rapero Dayvon “King Von” Bennett, fue asesinado a tiros en Atlanta durante un altercado que involucró precisamente a la comitiva de Quando Rondo. El acusado en ese caso, Lul Timm, asociado de Quando Rondo, fue luego absuelto alegando defensa propia.
La fiscalía sostiene que Durk no superó esa muerte. Utilizando fondos de OTF y boletos de avión comprados con tarjetas de crédito vinculadas a su sello, habría enviado a cinco hombres de Chicago a Los Ángeles con un objetivo claro. El 19 de agosto, el grupo localizó a Quando Rondo y a Lul Pab en una gasolinera cerca de Beverly Center y abrió fuego. Quando Rondo sobrevivió ileso. Lul Pab, de 24 años, murió en el lugar.
Los cinco presuntos sicarios — Kayon Grant, Deandre Wilson, Keith Jones, David Lindsey y Asa Houston — fueron arrestados previamente y también enfrentan cargos federales. Tres de ellos pidieron recientemente separar sus juicios del de Durk, lo que provocó el último aplazamiento.
UN JUICIO QUE NO DEJABA DE ATRASARSE
El camino a este 20 de agosto ha sido tortuoso. El juicio fue programado originalmente para el 7 de enero de 2025, luego para el 14 de octubre de 2025, después para febrero de 2026. En la audiencia del 23 de febrero de 2026, la jueza a cargo fijó el 25 de agosto de 2026 como fecha definitiva para acomodar a la defensa de uno de los coacusados. Sin embargo, la defensa de Durk argumentó que si el juez concedía la separación de casos, ellos querían adelantar la fecha. Ese adelanto es el que se materializa hoy, con selección de jurado programada para el 21 de agosto y declaraciones de apertura el 22.
La estrategia de la defensa, liderada por el abogado Drew Findling, conocido como el “#BillionDollarLawyer” por defender a artistas como Cardi B y Migos, ha sido atacar la base de la acusación. Findling presentó una moción para separar los nuevos cargos que la fiscalía añadió a último momento, argumentando que el gobierno pasó casi dos años construyendo el caso alrededor del asesinato de Lul Pab y de repente amplió la acusación a una supuesta conspiración criminal más grande para presionar un acuerdo.
35 TESTIGOS, UN IPHONE Y SUS CANCIONES
La audiencia previa al juicio del pasado 13 de agosto reveló la magnitud del caso que enfrenta el rapero.
Primero, el número de testigos. El gobierno anunció que tiene 35 testigos preparados, de los cuales 20 son testigos sustantivos con información directa. El juez se mostró sorprendido por la cifra, lo que anticipa un juicio largo, estimado entre dos y tres semanas. Entre los testigos habría informantes, analistas de telefonía y miembros de OTF que habrían cooperado.
Segundo, la música en el banquillo. En una decisión controversial, el juez permitió a la fiscalía usar como evidencia la canción y video “Pissed Me Off” de 2022, donde Durk rapea sobre venganza. La fiscalía quería introducir 10 canciones en total para demostrar motivo. El juez solo permitió dos, en un intento de balancear la libertad artística con la evidencia.
Tercero, y quizás lo más técnico, el iPhone. Un teléfono incautado a un asociado en Georgia en 2021, años antes del tiroteo, es una pieza central. El FBI solo ha logrado una extracción BFU (Before First Unlock), es decir, no ha podido desbloquear el contenido completo, solo miniaturas, metadatos y registros de búsqueda. Aun así, la fiscalía quiere introducir tres imágenes encontradas: una captura de pantalla con la dirección de Lul Timm, el flyer de un concierto de Quando Rondo y búsquedas sobre el tiroteo de 2020. La defensa calificó esa evidencia como poco confiable y de cinco años de antigüedad. El juez ordenó a los fiscales seguir intentando hackear el dispositivo y advirtió que si lo logran antes de que termine el juicio, podrían introducir el contenido completo.
CADENA PERPETUA EN JUEGO
Lil Durk enfrenta siete cargos federales, todos graves:
1. Conspiración para cometer asesinato por encargo con resultado de muerte
2. Uso de instalaciones interestatales para cometer asesinato por encargo con resultado de muerte
3. Asesinato en apoyo del crimen organizado
4. Acecho interestatal con resultado de muerte
5. Conspiración para cometer acecho interestatal
6. Uso, porte y descarga de armas de fuego y ametralladoras en un crimen violento
7. Posesión de armas de fuego por un convicto
Si es declarado culpable de los cargos principales, la sentencia mínima obligatoria es cadena perpetua en una prisión federal. Algunos analistas legales incluso especularon al inicio que la fiscalía podría buscar la pena de muerte, aunque esa opción no ha sido formalmente solicitada.
Mientras tanto, su carrera musical permanece congelada pero no muerta. Su álbum “Deep Thoughts” lanzado a inicios de 2024 sigue generando millones de reproducciones y su equipo ha mantenido activas sus redes con el movimiento #FreeTheVoice. Su familia, incluida su prometida India Royale, ha estado presente en cada audiencia.
Hoy, a 665 días de su arresto, Lil Durk no es solo un rapero en juicio. Es el símbolo de cómo el sistema federal está persiguiendo a las grandes figuras del drill como si fueran organizaciones criminales. El veredicto no solo decidirá su libertad, decidirá si el ciclo de violencia que nació en las calles de O’Block, Chicago, termina finalmente en una corte de Los Ángeles.
El juicio ha comenzado.
