Un ex empleado habría usado accesos internos para aprobar préstamos irregulares y mover grandes sumas sin levantar alertas inmediatas, según las autoridades.
Un escándalo financiero de gran magnitud ha sacudido al sistema bancario de República Dominicana tras destaparse un presunto fraude interno que supera los RD$200 millones dentro de la entidad Banco BHD. El caso ya es considerado uno de los esquemas más sofisticados detectados en el sector bancario del país en los últimos años.
De acuerdo con las investigaciones preliminares, el principal señalado es el ex empleado bancario Jefry Leonardo Cepeda Núñez, quien habría utilizado sus accesos privilegiados dentro del sistema para aprobar préstamos digitales de manera irregular y ejecutar múltiples transferencias sin generar alertas inmediatas.
El método utilizado no involucraba violencia ni irrupciones físicas. En cambio, se trataba de un esquema completamente digital que operaba desde dentro de la plataforma bancaria, simulando operaciones legítimas que luego eran desviadas hacia cuentas de terceros.
Las autoridades explican que el dinero era canalizado a través de una red de llamadas “mulas financieras”, personas que prestaban sus cuentas bancarias y documentos a cambio de comisiones. En muchos casos, los fondos eran transferidos rápidamente, retirados o utilizados para la compra de bienes antes de que el sistema detectara inconsistencias.
A pesar del impacto económico, el Banco BHD informó que los depósitos de los clientes no fueron afectados y que la institución asumió las pérdidas derivadas del fraude mientras continúan las investigaciones.
El caso ha encendido las alarmas sobre la vulnerabilidad de los sistemas financieros digitales y el uso indebido de accesos internos en entidades bancarias altamente tecnificadas. Expertos señalan que este tipo de delitos representa una evolución del crimen financiero, donde la tecnología se convierte en la principal herramienta de ejecución.
El presunto implicado, Jefry Leonardo Cepeda Núñez, permanece bajo investigación mientras las autoridades rastrean el flujo del dinero y la posible participación de otras personas dentro y fuera del sistema bancario.
Este caso podría marcar un precedente importante en la regulación y control de operaciones digitales dentro del sistema financiero dominicano.



