Una tragedia sacudió este lunes a la ciudad de San Diego luego de que un tiroteo masivo ocurriera en el Islamic Center of San Diego, considerado uno de los centros islámicos más importantes de la región.
Las autoridades confirmaron que al menos cinco personas murieron, incluidos los dos sospechosos señalados como responsables del ataque. El hecho ocurrió cerca del mediodía mientras decenas de personas se encontraban en la mezquita y en la escuela islámica ubicada dentro del complejo religioso.
De acuerdo con reportes preliminares, los presuntos atacantes fueron identificados como Cain Clark, de 17 años, y Caleb Vazquez, de 18. Investigadores afirman que ambos habrían actuado motivados por odio religioso, aunque la investigación sigue en curso.
El jefe de policía de San Diego describió la escena como “extremadamente caótica”, mientras agentes evacuaban rápidamente a estudiantes y familias del lugar. Según líderes de la comunidad musulmana, un guardia de seguridad logró advertir a maestros y niños para que cerraran las puertas, acción que habría evitado una tragedia aún mayor.
Las autoridades revelaron que horas antes del ataque, la madre de uno de los sospechosos había alertado a la policía sobre armas desaparecidas y comportamientos suicidas. Poco después del tiroteo, ambos jóvenes fueron encontrados muertos dentro de un vehículo cercano con aparentes heridas autoinfligidas.
El alcalde de San Diego, Todd Gloria, condenó el ataque y expresó solidaridad con la comunidad musulmana, mientras el FBI y autoridades federales participan en la investigación por posible crimen de odio.
La tragedia ha generado fuerte indignación en todo Estados Unidos y reavivó el debate sobre violencia armada y extremismo. Vigilias y homenajes comenzaron a organizarse frente al centro islámico horas después del ataque.



