Jacqueline de Ribes, reconocida estilista francesa, aristócrata y una de las grandes musas de la alta costura del siglo XX, falleció a los 96 años, dejando un legado imborrable en el mundo de la moda y la elegancia internacional. Su muerte fue confirmada por personas cercanas a su familia, aunque no se revelaron detalles sobre la causa.
Considerada un referente absoluto del estilo parisino, de Ribes fue admirada no solo por su sofisticación innata, sino también por su creatividad y audacia al vestir. A lo largo de décadas, inspiró a algunos de los modistos más influyentes del mundo, entre ellos Yves Saint Laurent, Christian Dior y Valentino, quienes la veían como la personificación del glamour clásico con un toque moderno.
Más allá de ser musa, Jacqueline de Ribes también dejó su huella como diseñadora, lanzando su propia línea de moda en los años 80, la cual fue aclamada por la crítica. Su presencia era habitual en las primeras filas de los desfiles más importantes y en las listas de las mujeres mejor vestidas a nivel mundial.
El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET) le rindió homenaje en 2015 con una exposición dedicada exclusivamente a su estilo, un reconocimiento poco común que subrayó su influencia cultural y estética. Además, fue una destacada filántropa, comprometida con diversas causas sociales y culturales.
La partida de Jacqueline de Ribes marca el final de una era dorada de la moda francesa, pero su legado perdurará como símbolo de elegancia, creatividad y sofisticación atemporal.



