El hombre que participó directamente en la salida de María Corina Machado de Venezuela rompió el silencio y relató los momentos de tensión y preocupación que vivió durante ese episodio. En su testimonio, aseguró que llegó a suplicarle que no volviera al país, consciente de los riesgos personales y políticos que enfrentaba en medio del complejo escenario venezolano.
Según contó, la decisión de ayudarla a salir no fue sencilla y estuvo marcada por el temor constante a represalias. Explicó que la situación de seguridad era delicada y que cada movimiento debía planificarse con extremo cuidado para evitar ser detectados. “Sabíamos que cualquier error podía tener consecuencias graves”, afirmó.
El testigo destacó la determinación de Machado, a quien describió como firme en sus convicciones pese a las advertencias. Señaló que, aun cuando le pidió que no regresara, ella dejó claro su compromiso con la lucha política y con quienes la respaldan dentro del país, priorizando lo que considera su responsabilidad histórica.
Este relato vuelve a poner en el centro del debate la presión que enfrentan figuras opositoras en Venezuela y las complejas decisiones que deben tomar para resguardar su integridad. Las declaraciones han generado reacciones divididas, entre quienes valoran el acto como una medida de protección y quienes ven en ello una muestra más del clima de tensión política que persiste en la nación.



