Chris Benoit asesinó a su esposa, de 43 años, y a su hijo de apenas 6 años de edad.
El universo de la lucha libre profesional se sacudió al revelarse las circunstancias que rodearon la trágica muerte de la superestrella de la WWE, Chris Benoit. Nacido en Canadá, el luchador logró en poco tiempo convertirse en un ídolo de los aficionados, acumulando campeonatos en distintas compañías y ganándose el reconocimiento como uno de los competidores más técnicos de su época.
Su sello característico era un arriesgado movimiento final: lanzarse desde la tercera cuerda para impactar con la cabeza sobre su rival. Paradójicamente, esa misma maniobra que lo llevó a la fama pudo haber sido un factor determinante en la tragedia que terminó con la vida de su familia.

Aunque no se logró determinar que el consumo de sustancias tuviera una relación directa con lo ocurrido, las autoridades catalogaron el caso como un doble homicidio seguido de suicidio. Esta conclusión generó gran conmoción y rechazo entre los allegados del luchador, quienes se negaban a creer que él pudiera cometer un acto tan trágico contra su propia familia.
Su padre, Michael Benoit, expresó que su hijo parecía encontrarse en buen estado días antes del suceso. Incluso, durante la celebración del Día del Padre, le había mencionado sentirse apenado por no poder pasar tiempo con su familia debido al trabajo. “Eso no es algo que te haga pensar que una semana después ocurriría algo así”, señaló.
Por otro lado, la WWE implementó diversas modificaciones en sus combates, destacándose entre ellas la eliminación de los golpes directos con sillas a la cabeza. Aunque aún se permiten los impactos en zonas como el abdomen o la espalda, los ataques sin protección a la cabeza con objetos metálicos fueron completamente prohibidos a partir de 2011.
En cuanto a Benoit, la compañía adoptó una postura de casi total silencio. Su nombre y su imagen fueron retirados de los registros oficiales, y no se le menciona en transmisiones ni se incluyen sus momentos destacados en las plataformas de la empresa. No obstante, varios de sus compañeros de profesión reconocen su talento y las contribuciones que hizo al deporte, al mismo tiempo que condenan firmemente sus actos, señalando que no existe justificación posible para los crímenes cometidos.



