La llamada “Reina del Pop” reveló que en etapas de gran sufrimiento llegó a pensar en poner fin a su vida.
“Hubo instantes en los que se me pasó por la cabeza el suicidio”, confesó. “Quizás suene extraño viniendo de mí, porque no me identifico con esa estética ‘emo’. Pero llegué a pensar: ‘No soporto más este dolor’”.
Uno de esos pasajes oscuros ocurrió en 2016, cuando atravesaba un complicado proceso legal por la custodia de su hijo Rocco Ritchie, fruto de su relación con el director británico Guy Ritchie. Durante la gira Rebel Heart, el joven tomó la decisión de mudarse con su padre a Londres, lo que desencadenó un duro pleito judicial.
“Fue una de las experiencias más desgarradoras de mi vida, una etapa en la que no podía ver más allá del sufrimiento. Sentía que me estaban arrebatando a mi hijo, y mi pensamiento era: ‘Prefiero morir’”, compartió.
Aun en medio de esa crisis personal, la cantante señaló que debía subir al escenario noche tras noche, sin mostrar el dolor que cargaba por dentro.
“Cuando logras entender que lo que atraviesas es una prueba que, de acuerdo con el karma, estás destinado a vivir para aprender y crecer hacia un estado más elevado de conciencia, entonces empiezas a percibir esa situación no como un castigo, sino como una enseñanza”, expresó en su reflexión.



